Al día siguiente me acerque a ver el gato, tenía agua y comida, además una caseta con una caja de cartón, era su morada.
Pasaron unos días y me olvidé del gato, — tomando café en un bar cercano veo a la chica del gatito, — cómo va el gato.? Le pregunto. — el gato está muy grande ya, hay que buscarle compañía, ahí ya no puede estar.
Había conseguido que niños del barrio se preocuparan de cuidarle, tenían turnos organizados, a qué hora le tocaba a cada uno estar pendiente de él y darle de comer, al ser verano estaban hasta tarde.
Esta chica, con su sensibilidad había conseguido que los niños desarrollaron ese especial sentido con los animales.
Hice amistad con Eva, porque yo tengo también una responsabilidad con los animales, soy un amante de ellos.
Por cierto, Eva trabaja de cocinera, su exquisitez por la cocina es muy valorada por el público que sigue aumentando para probar sus platos. Persona sencilla y humilde que también los clientes valoran.
Me pregunta Eva que cuántos animales tenia, al decirle que tenía no tres animales, sino tres terapeutas se quedó sorprendida y más cuando le dije que eran dos caballos enteros, llamados Batu y Conde y una perra labradora guía, llamada Raza Negra.
Hablamos largo y tendido de lo que son los animales, lo que pueden hacer, lo que significan para el humano, en fin una lección de comportamiento, gratitud y amor por los animales.
Ahora el sorprendido era yo, cuando me dijo que los desperdicios de frutas, verduras y hortalizas que ella generaba en el restaurante, que si le gustaba a los caballos.
Tres meses hace de esta conversación, pues no ha dejado un solo día, de prepararme un paquete, que ella guarda bien envuelto en el frigorífico del restaurante, para Batú y Conde.
El día que conoció a los dos caballos, uno tordo y otro castaño, sueltos en libertad, dentro de un recinto de diez mil metros, parecía que se conocían ya hacía mucho tiempo, la recibieron con un agrado extraordinario, ella con su sensibilidad y amor por ellos, fue digno de ver.
En segunda posición quedó Raza Negra, estuvo atendiendo a Hércules el perro que traía Eva, hicieron muy buenas migas y se dedicaron a corretear por el recinto.
Me gusta sacar la moraleja de las cosas, en esta concretamente...... si las personas nos relacionáramos más con los animales, seríamos más sencillas, más humildes, en definitiva mejores personas, como es el caso de esta amistad, que han creado los animales entre nosotros, como se demuestra con, La Chica del Gatito.
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