En el recuerdo, tu sonrisa brilla,
tu voz, un eco que aún resuena,
tu amor, un legado que perdura,
un faro que guía mis pasos.
Aunque ya no estés aquí conmigo,
tu presencia sigue viva en mi corazón,
en cada momento, en cada recuerdo,
tu amor y tu luz siguen guiándome.
Recuerdo tus manos suaves y tiernas,
tu abrazo cálido y protector,
tu voz dulce y sabia,
que me enseñó a caminar y a soñar.
Aunque la distancia nos separa,
tu amor sigue siendo mi guía,
un faro que ilumina mi camino,
un refugio donde siempre me siento seguro.
Gracias, madre, por todo lo que me diste,
por el amor y la luz que me brindaste,
por ser mi ángel en el cielo,
mi estrella en la tierra.
Este poema es un homenaje a la memoria de mi madre y al impacto que tuvo en mi vida. Me ayuda recordar y celebrar su amor y legado.
Gracias Mamá.
Siempre estarás en mi vida y en mi corazón.
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