Su última desviación le convertía en animal, desde un caballo un perro labrador un lobo o un águila real. Un petirrojo a su vuelta de África un búho real a la caza de un es espabilado roedor, también desde un bandolero hasta un gladiador, batiéndose en el coso romano, cuando no, es un galán haciendo las delicias de chicas bonitas.
Una de las transformaciones más extraordinarias fue siendo un árbol, concretamente un olivo, ese era el lugar de caza del búho real, también donde se escondió José Fernández el Portusero, huyendo de la Guardia Civil que le perseguían por contrabando. El olivo era inmenso, dos mil años tenía ya su tronco.
Olivera que fue plantada por un jefe romano a su paso por La Costera, (hoy en dos mil veinticuatro, es el punto kilométrico 19.3 de la comarcal 603) con su centuria, procedente de Valencia por la Vía Augusta.
Cierto es que ese mundo mágico y maravilloso creado en su mente, le hace feliz, dónde todos son historias positivas que inventan su mente de felicidad.
No hablemos cuando se pone alas, poniendose en contacto con sus hadas que pasan a ninfas para terminar en sus hermosas musas que le transforman a otra dimensión donde se introduce en un mundo fantástico y de ilusión, con historias divertidas que crea con suma facilidad.
- A su neurólogo le pregunta sobre la normalidad o no de lo que le ocurre..... ¿puede ser que esté en una fase demencial.?
-No todo lo contrario lo normal sería quedarse en blanco, cierto es que a algunos enfermos neuronales les aumenta la creatividad y la inventiva, - puede ser que el no realizar una profesión, donde las cualidades se hubieran desarrollado, le ha producido una frustración, por el ejercicio de lo que no te gusta y para lo que vales.
El cerebro humano es muy complejo,
- ¿porque no pudiera ser cierto, que se desarrolle defensas contra lo que haces y no te gusta, y has estado haciéndolo durante cuarenta años.?
Es por lo que algunas personas al iniciar la jubilación, es realmente cuando sobresalen en su vida y pasan a la historia por su último periodo.
Un hecho que le llamaba la atención es cuando soñaba con palabras que no están en su vocabulario y tampoco las ha escuchado como: miscelania, escatológico, mesto u otras que si conoce pero no practica, como ensalzar, vaguear, y ocio.
Otra circunstancia experimentada que ha significado un gran cambio en su vida es cuando se retiró en el campo, solo, dónde vive en contacto con un perro labrador de nombre Raza Negra, un gato al que salvó la vida, llamado La Nuit en su fase más joven menos de un mes y dos caballos sementales de pura raza española Batú de la ermita y Conde de la ermita, (criados por él en su época de ganadero con el afijo de la Ermita) que viven en 50.000 metros cuadrados, (donde está su hacienda en donde tiene fijado ahora su residencia) y plena libertad, también un cerdo de raza chato murciano, llamado Tomás. Él le llama sus terapeutas, se entienden perfectamente, dice que se comunica y se entiende con ellos, sabe lo que le dicen y ellos también. Todas las mañanas van a sus aposentos, buscándolo - en ese mismo momento empieza la terapia - en busca de comida o hacer sus necesidades como es el caso de Raza Negra que duerme en la dependencia con él.
Su estancia en el campo es fabulosa, vive con ellos y para ellos, es su líder, les adiestra y se encarga de alimentarlos, hace su comida y la limpieza del hogar.
Su dedicación especial diaria, está basada en el descanso personal, la meditación, la convivencia con sus terapeutas y la escritura. No le entorpecen la radio tampoco la televisión ni las personas que él no selecciona, es una sensación y estado magnífico que le mantiene con buena agilidad y capacidad mental, físicamente está mejor, con grandes caminatas y formación física a sus terapeutas, que por supuesto le sirven a él.
Satisfecho se va cada día al descanso donde duerme profundamente, cuestión que antes le costaba. En esta fase del descanso lo último que el hace es la meditación y para ello utiliza el encender la chimenea, esto ocurre a las siete u ocho de la tarde. Una hora haciendo y preparando el fuego que le va a calentar durante la noche, en la cama que ha puesto junto a la chimenea. Son ya las nueve de la noche cuando está durmiendo junto a su guía, Rraza Nnegra.
Los días de Navidad está pletórico como si estuviera fuera de sí, reaccionando ante situaciones que antes no las ponía en práctica, como vestirse de Papá Noel una semana antes de la fecha, incluso enviando postales navideñas por Internet, donde su foto es el protagonista de la misma. De esta forma quiere empezar contagiando a los demás de su espíritu navideño algo impensable años atrás.
Dice que la noche de Navidad del día veinticuatro es mágica, que estamos poseídos por un ambiente celestial, comenta que algo de especial tiene esta noche, cuando transforma un poquito a las personas de buena voluntad a ser mejores y a los más descarriados a cambiar también y hacer contricción aunque sea por unos días, todos hacemos pues por buscar la paz y hacer el bien, algo tan necesario en el mundo en el que hoy vivimos. Estos días se debían de prodigar más, repitiendolos al menos tres veces en el año. Donde los problemas pasarlos a cuestiones, para soportar mejor la carga, enseñar a las personas a vivir y que puedan soportar mejor los inconvenientes que nos toca vivir en alguna fase de nuestra vida. La normalidad ayuda a entender mejor lo que nos pueda pasar tanto bueno como lo menos bueno.
¿Quién me manda?
¿Quién me dicta?
- no lo sé,
- me brota como agua en una fuente
- no siempre,
- ni cuando quiero puede ser,
- de día o de noche,
- inquieto me pongo si no obedezco,
- es la gran madre Musa,
- la que lo ordena y manda.
- eso sí lo sé.
Me comenta.
Lo mejor es la felicidad que siente, le parece como si fuera elegido, como un ser superior capaz de soportar cualquier prueba por dura que sea, la que la vida le imponga.
Quizás sea la medicación, me comenta, quizá no, lo cierto que al siguiente día se despierta de nuevo con la misma fuerza y capacidad, volviendo a empezar con sus sabios terapeutas, esperando otra iluminación para escribir esas historias que no le dejan dormir y sigan haciéndole al menos feliz.