ZARINA.
Yo era un palomo de Pica campeón de campeones, en una suelta al anochecer me perdí, dándome contra unos cables de la luz. Como pude llegué a un parque y allí en un árbol me cobije, el dolor era intenso pero pasé la noche, al día siguiente no podía andar, lógicamente ni coger vuelo. Muchas palomas se concentraban en aquel jardín, peleaban por la comida que los pasajeros les daban, me costaba mucho conseguir alimento, es cuando observo a Zarina mi paloma, la más bella de todas, mi vida fue ella, la que me ayudó a conseguir alimento. Aunque estaba mal trecho, mi porte era espectacular, bien cuidado, un plumaje colorido y perfecto, atlético. Mi paloma la más bella, le puse Zarina por su plumaje parecía como un manto muy colorido, su cara para mi perfecta, gracias a sus atenciones me salvaron la vida, pero no mi pata que la perdí. Pasábamos grandes ratos libres en aquel parque infantil, pero inesperadamente se marchaba no sabía por qué, un día le seguí y vi cuál era el motivo, un palomo tuerto la tenía sometida, no estaba bien lo que él le hacía, a ella le faltaba el coraje de volar en busca de otro parque. Un buen día, cuando ya me repuse perfectamente y podía coger vuelo, mi experiencia la sacó de aquel acoso infernal, al que estaba sometida. Me estaba muy agradecida aún sabiendo que yo no le podía dar descendencia.
Un buen día en nuestro recorrido matutino, por aquel parque inmenso, vino a chocar con un triciclo cayendo al suelo sin sentido ni conocimiento la socorrí rápidamente, junto con otras palomas del entorno, no volvía en sí, hasta el señor guarda del parque le atendió y se la llevó para curar sus heridas, - la vida le podía haber costado, - qué mal lo pasé, aquella semana pensando que ya nunca más sería igual y dejaría de verla me quería morir, no comía.
Un buen día apareció con el socorrista que le atendió, no podía volar, solamente saltos saltitos podía dar, a mí me daba igual Zarina era lo más importante de mi vida me ayudó cuando lo necesite y por supuesto mi atención sería la misma que ella me dio.
Otro gran día, cuando el vigilante del parque le quitó la venda y la tablilla que en el ala llevaba...... magnífico extraordinario Zarina podía volar, nada le había pasado, pudiendo volar otra vez. De nuevo de parque en parque así hasta final de nuestros días.
La sorpresa fue mayúscula cuando Zarina, empezó a poner huevos y tener descendencia con Alone, el que en su día fue campeón de campeones.
La felicidad volvió al parque con otra estirpe de palomas más colorida y atlética como los padres, los más guapos del lugar.
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