Pasaron los años, como nueve o diez, él con catorce o quince años ya.... cuando un buen día, mirando por la ventana de clase, observó una chicas haciendo gimnasia en el instituto donde estudiaban . Llevaba un pantalón azul marino ajustado y una camiseta blanca, la zagala buena moza ella, - ¿como no se había dado antes cuenta ? - ¡¡ pero si es Ines !! . Su corazón palpitaba más intensamente cuando la veía. Estaba en esa fase de la pubertad que todo se ve demasiado bonito e inaccesible.
Ya empezaba a tener éxito en los estudios en el deporte y con las chicas, - que varias de ellas si querían salir con él, más como amigas las necesitaba, pues a la única que quería, era a la chica del pantalón azul y la camiseta blanca. Esa imagen se le grabó en el cerebro, le hizo pasar muchas noches zureándole como si fuera un palomo de Pica, pero aquella paloma era muy joven, decía que quería enseñarse a volar primero, - ¿pero sola? - le preguntaba, - ¿nos enseñamos los dos, porque tampoco sé volar, igual que fulano y sultana?, que salen juntos.( Antonio y Maria ).
Un día de todos los Santos, dos años después, en la noche de los tostones se juntaron doce o catorce chicas amigas y siete chicos. - El apuesto Palomo, bailó con todas dejando en último lugar para bailar, a Inés, su encantadora paloma, la más bella aquella noche, - quería sellar, como su novia oficial, - déjame que seque las manos me decía, las tengo húmedas, - impaciente el novato Palomo, tomó la por la cintura, para bailar. No sabía lo que hizo mal, ella se revolvió y dejó a todos con la boca abierta, con un buen golpe que le dio en la espalda, — ella marchó a casa llorando,
Los demás reían diciendo, - eso es amor, — pero no entendía nada, quedando muy afectado. Mandó a decirle que no quería más verle. Caso le hizo, como una sentencia sus palabras.
A los seis meses, curadas ya sus heridas el laudino volvió a la carga, (no podía más estaba desquiciado) bajando del instituto y camino de tomar el autobús retomaron la relación aún como amigos, nada hablaron de lo pasado, - él sabía que Inés estaba arrepentida, hasta tal punto que llegaron a intercambiar anillos, la relación se había retomado, la actitud de los dos era distinta, estaban en un nivel superior al que la habían dejado anteriormente. La madre le pregunta dónde tenía el anillo, para no tener problemas se lo pide. Siente como si todo hubiera cambiado y la relación volvía a quedar en standby.
El destino de esta pareja estaba llamado a sufrir otro contratiempo este de fuerza mayor para el chico, donde un familiar le quería de su atención. Un estado de crisis, hoy le llamaríamos estrés, fallando en el último curso del bachiller, que al final sale holgada mente. Ese año vino la universidad conociendo a parejas distintas, una chica, que fue el amor de su vida. Esta paloma de gran belleza fue la que convirtió en otro Palomo llamas adulto y cultivado y ducho en la vida.
Ha obviado otros detalles que no les quiero dar importancia, los cuales conoció, treinta años después y lo pasado pasado está. Ella feliz, él también, felices con familias muy guapas, comen perdices a veces con vinagre, otras con limón, con sal y sin sal, pero perdices son.
Bonita historia que han vivido y siempre recordarán con especial cariño.
Ramón da gracias por enseñarle a ser un hombre su chica la del pantalón azul y la camiseta blanca.
Nota; la plancha de los ratones con ellos dentro, sacose a un cobertizo cerca de allí, para que los siguiera criando su madre y no fueron sacrificados.
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