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El jueves 19 de diciembre de 2024, a las 20:00 horas, se presentó la película Míster Yo en la Vega Murciana en la Filmoteca de la Región de Murcia, Francisco Rabal.
La última proyección de esta obra tuvo lugar en 1976, organizada por el Círculo Cultural El Palmar durante su primera Semana de la Cultura.
Reconozco no ser el hablante más indicado para abordar este tema; a lo sumo, puedo realizar una crónica. Sin embargo, intentaré motivar a aquellas mentes cercanas, con la capacidad de recabar información inaccesible para muchos y con una mayor profundidad intelectual, especialmente a los jóvenes.
Esa tarde-noche del 19, con un clima excepcional, El Palmar conquistó la capital murciana en términos de CULTURA, “el alma que mueve a un pueblo”, intentando hacerse un hueco. En concreto, ese día tuvieron lugar dos actos simultáneos en Murcia: la presentación de esta película y la inauguración de la "Fundación Carlos Alcaraz" en la Cárcel Vieja, ambos representando a El Palmar.
Quien no asistió, se lo perdió. Fue un acto imprescindible. ¿Estaba todo el mundo? Tal vez sí, aunque algunos se ausentaron por fuerza mayor y no pudieron vivir el momento. No fue solo la presentación de una película; se estaba forjando historia. El Palmar subía un peldaño más en su escalafón cultural, confirmando la corriente intelectual que iniciativas como La Asomada impulsaron hace unos años. El objetivo es claro: posibilitar que El Palmar esté presente y compartir su historia. Como ya se ha demostrado, personas nacidas en este pueblo ocupan posiciones destacadas en los ámbitos empresarial, académico e innovador a nivel global, algo que La Asomada vislumbró tiempo atrás.
Rescatar la historia no es tarea fácil. Pero El Palmar no solo tiene historia, también la crea. Ayer se presentó este documento gráfico, el segundo más antiguo de Murcia; el primero data de 1926. Este evento demostró que la localidad trabaja y lucha por preservar su legado. Que la película resurgiera ayer fue un hecho sobresaliente, pero el verdadero protagonista fue una asociación cultural del pueblo que trabaja incansablemente para que El Palmar aspire a convertirse en ciudad: La Asomada.
Este grupo de personas, sin ánimo de lucro, ha hecho posible que este documento gráfico viera la luz. Su presidente, don Enrique López Lujan, junto con su equipo, ha logrado avances significativos, a pesar de no haber recibido ningún tipo de subvención económica hasta la fecha. Este reconocimiento público es, sin duda, su mayor galardón.
Debemos reconocer que El Palmar tiene una idiosincrasia particular. Cualquier iniciativa enfrenta una serie de obstáculos de origen incierto, aunque no faltan comentarios al respecto. Sin embargo, el esfuerzo colectivo permite sacar adelante proyectos, incluso poniendo dinero de sus propios bolsillos. Personas mayores, muchas de ellas con problemas de salud, se convierten en periodistas, escritores, albañiles, fontaneros, pintores, diseñadores, editores y más, todo con el objetivo de alcanzar metas en beneficio de su pueblo. La juventud también se suma a estas iniciativas, aportando energía y asegurando la continuidad de estas asociaciones. Este esfuerzo incesante y optimista es el lema de La Asomada.
La historia de El Palmar está indiscutiblemente ligada a la familia Bernal. Durante mi infancia, solo escuchaba comentarios positivos sobre ellos, provenientes de vecinos que trabajaban para los patriarcas. Con el tiempo, he conocido historias más profundas; algunos relatos cambiaron, y en ocasiones surgió el silencio. A pesar de todo, es innegable que muchas personas de El Palmar y sus alrededores se beneficiaron de esta familia: fábricas de embutidos, conservas, licores, cerámica, obras públicas, muebles, extintores… Sus actividades llegaron a toda España y más allá, sentando las bases de empresas que posteriormente se transformaron en grandes corporaciones nacionales.
Esto merece un estudio profundo. La Universidad de Murcia debería tomar cartas en el asunto, involucrando cátedras de historia, economía, documentación y periodismo. Este proyecto no solo engrandecería a El Palmar, sino que también podría impulsar su aspiración a recuperar su estatus de Ayuntamiento, que nunca debió perder.
Hago un llamado a mentes cultas, plumas refinadas y personas en posiciones influyentes para que contribuyan a este propósito. Espero que esta exposición sirva de base para un proyecto que destaque la historia y la realidad de esta maravillosa Región de Murcia.
Yo, Juan Antonio Espín Jiménez, de España, Murcia, La Murta, El Palmar, Sangonera,la Verde y la Costera de Alhama de Murcia, expreso mi deseo de que estas palabras sirvan para algo. He dicho.