Bien, mi abuelo Antonio el campesino me decía, una piedra a fuerza de golpe se rompe, por grande que sea, si le das con un martillo, pero si le das con un marro ( martillo grande) se rompe antes.
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Mi abuelo Juan el carpintero me decía, - nene saca el grado, si no te veo trabajando en la carpintería. Si sacas el grado a parte de la carpintería tendrás lo que estudies y lógicamente tendrás más salidas.
Y lo saqué vaya que si lo saqué.
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Mi abuelo el campusino me decía que el hoyo de un almendro tiene que tener uno por uno por uno ( 1x1x1), ¿porque esos no se secan, abuelo? -No. - Porque la tierra se queda más esponjada y almacena mejor el agua, por lo tanto el almendro tardaré más en secarse, caso que no llueva antes. - Abuelo, ¿que me quieres decir con eso? . Algún día lo entenderás Nieto. Las explicaciones que me daba eran las justas yo tendría unos diez años.
( *!*)
Mi abuelo el carpintero, me dijo como se tenía que coger un martillo, decía acostúmbrate a cogerlo por la parte contraria al hierro, en lo más extremo posible, porque así controlas mejor el golpe y es más certero.
Abuelo explícamelo mejor, no lo entiendo.
Porque las cosas, hay que pensarlas varias veces antes de hacerlas y hacerlas bien, para no fallar antes de hacerlas.
—Sigo sin entenderlo abuelo, —bueno, pues que no se te olvide lo que te he dicho, algún día lo entenderás. Claro yo tenía unos ocho años como lo iba a entender hasta que pasaron los años y claro que lo entendí, perfectamente.
("!")
Este es muy bueno, se trata de sexualidad, - mi primera clase. Que no la entendí, claro.
- me manda mi madre a por huevos para poner una llueca ( cuando una gallina está en fase de incubar), a casa de mi abuela, me dice, - dile a la abuelita que te dé una docena de huevos de gallo. - mi madre ya lo hizo con con toda la idea del mundo. Porque era muy psicóloga, —madre mía, lo que yo aprendí contigo.
Yo cumplí y eso mismo le dije a mi abuela, esta, - se partía de risa. Y me decía. - a ver cómo te lo explico yo a ti ahora, - eso lo tenía que haber hecho ella y no explicártelo yo.
-Verás decía, — a esta le mando yo la pelota de vuelta.
— claro yo no entendía ni torta.
-—dile a tu madre que los huevos que te doy, son de gallina que la ha pisado el gallo y ella ya que te explique lo que quiera más.
Juan Antonio, que era yo, tenía seis o siete años y seguía sin enterarme de nada.
—Yo no sé qué rollo os lleváis entre tú y la abuelita, pero yo no entiendo nada, me ha dicho que me lo expliques tú, —dice que estos son los huevos del gallo.
— no veas como se reía mi madre.
Yo me cabreé y le dije - a mí no me mandes más por huevos a la abuelita, que os estáis riendo de mí. - ni que yo fuera tonto.( que lo era) - así que me lo explicas ya.
Al verme así mi madre más se reía y me hace reír, - yo me cabree y me fui sin saber que rollo se llevaban conmigo.
Yo me imaginaba por donde iban los tiros pero tampoco me daba mucha cuenta.
Y así pasaron varios años sin saber yo realmente porque se reían, hasta que un buen día, con unos doce años yo, me enteré de todo y entonces me dio a mí por reírme. Cuando lo contaba, con mi abuela y mi madre, nos reiamos de lo bueno. Así que esa fue mi primera clase de sexualidad.
Qué tiempos aquellos, lo bonitos que eran.